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Yo también fui a Tarifa el 15 de agosto

Sí, yo también fui a Tarifa el 15 de agosto. Yo, y los miles de incautos que decidimos pasar el festivo del verano en los arenales de Bolonia. Todos ordenados nos pusimos de acuerdo para salir por la mañana de nuestras casas con los bártulos playeros y poner los coches en filita en la N-340 y pasar allí juntitos tres horitas de nuestras vidas. Queridos lectores del blog de Araceli, ni siguiendo mis propios trucos para disfrutar de Tarifa como el que más pude evitar quedarme atrapada en la carretera. Esto me pasa por listilla.

 

Tarifa el 15 de agosto = atascazo

La cosa no acabó en el atascazo. Porque si fui a Tarifa el 15 de agosto fue porque imaginaba que, aunque sufriera algún tramo de las retenciones tradicionales en Los Pastores o a la vuelta en la zona de los campings, solo sería el precio a pagar por disfrutar del paraíso. Pero a mi llegada a la playa vi que aquello se alejaba mucho del monumento natural de Andalucía que yo conozco.

Facebook, ¿qué has hecho con mi playa?

Lo primero que pensé al pisar arena y mirar al horizonte de la fotogénica duna esperando el paisaje que me resarciera de las 3 horas en el coche fue cuánto daño hemos hecho a nuestra playa con tanta foto en las redes sociales. ¿Hemos atraído a hashtags a toda España o qué? Lo que vi no me gustó nada. Era como la imagen de una playa del Levante español, con todos los bañistas apretujados a lo largo de la orilla hasta Punta Camarinal.

Me resulta curioso que, después de la publicidad que nos han hecho los problemas que nos eclipsan en el Campo de Gibraltar y de que este verano preocupen los datos de la llegada de turistas a España, Tarifa haya estado a reventar. Según datos de la Federación de Hostelería de la provincia de Cádiz (Horeca), su ocupación hotelera ha estado al 98%, a tope.

¡Y eso no es Bolonia!

No sé si os he contado ya que me comí una cola de tres horas a Tarifa el 15 de agosto… Ese día y algunos más me permiten dar fe de que además de los turistas que pernoctan en la zona, de domingueros (entre los que me incluyo) estuvo la cosa este verano al menos entre el 150 y el 200%. Hallar un hueco entre sombrillas, tenderetes, marquesinas, música pachanguera a toda voz, pareos a modo de paraviento, sillas y demás artilugios, en séptima línea de playa -ni pretender que me diera la brisita marina-  fue una ardua tarea. ¡Y eso no es Bolonia!

Porque al extender la toalla, para más inri, mi sensación cuando fui a Tarifa el 15 de agosto fue muy similar a la de quien se sienta en una silla cuyo usuario anterior se acaba de ir a Sevilla. Queridos lectores del blog de Araceli, ya me entendéis.

Autovía versus paraíso

Así que tengo ideas encontradas. Porque las tres horas de cola para un trayecto de 50 kilómetros me piden reclamar en mayúsculas y de una vez por todas la autovía entre Algeciras y Vejer. Es el único  tramo de la antigua carretera del Mediterráneo que está aún sin desdoblar. Pero, por otro, visto lo que os he contado e igual también habéis sufrido, no me quiero ni imaginar cómo quedarían las playas de la ciudad del viento si su accesibilidad fueran eso, accesibles.

Facebook… qué hemos hecho con tanta fotito…

Por cierto, a la vuelta, gracias a Dios, no hubo cola.

 

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Comments 1

  1. Los rincones solitarios solo permanen así cuando se accede a ellos con dificultad. Cuando hay que andar unos kilómetros para poder llegar. Hoy, por desgracia, el coche nos lleva a casi todos los rincones. Yo me acuerdo cuando las playas de Tarifa eran el paraíso, sin apenas gente. Todo evoluciona. A veces para bien otras para mal. La autovía permitirá llegar a Tarifa más rápido y sin tanto peligro. Quienes casi nunca vamos a las playas de Tarifa los fines de semana, quizá sigamos sin ir esos días. O si vamos intentemos buscar algún rincón menos concurrido. En fin, la autovía es necesaria para evitar, al menos las tristes y desagradables colas de las tardes dominguera… La seguridad también gana

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